PRÁCTICA BASADA EN EVIDENCIA, LA EXPERIENCIA Y EL POSGRADO

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Victor Omar Castellanos Sánchez, Jorge Armando Martínez Gil

Expertos en práctica basada en evidencia, certificados por la MF Institute Academy*

Recientemente, revisando el curriculum de un profesionista en salud, notamos con atención que afirmaba ser “experto en el manejo del dolor”.  Esta situación resulta interesante por diversas razones, la primera es el concepto en sí mismo, ¿Qué es un experto? ¿Quién forma al experto? ¿Qué características debe tener alguien para ser considerado experto en algo?

Vayamos por partes, es importante considerar que dada la oferta tan amplia de cursos de educación continua, es muy difícil que alguien pueda ser llamado “experto”, para empezar, la RAE dice que un experto es aquella persona que tiene mucha experiencia o es muy hábil en una actividad, como puede ser un piloto experto o una abogada experta; sin embargo, esto más bien es una cualidad, derivada evidentemente de la práctica continua, y no se relaciona con la preparación académica. ¿Qué queremos decir con esto? Que el tener mucha experiencia en algo no te hace un experto académico, es más, los años de experiencia pueden haber hecho al profesional experto en el mismo error, sistematizándolo al punto que su mismo error lo considere una verdad certera: sea por desconocimiento, sea por una mala instrucción, y aun cuando se haya demostrado científicamente el equívoco; pero aún sin tener mala intención, el supuesto experto no deja de ser un embaucador.

Es claro que la experiencia profesional y la práctica son la herramienta más útil del profesionista en salud, desgraciadamente, no en todos los casos la evidencia que sustenta su práctica es la más adecuada, aun cuando lleve años de ejercerla. Entonces, la mejor estrategia para corregir errores es permitiendo que alguien con mayor práctica y más evidencia te instruya.

Entonces, ¿Qué es un experto? Hemos mencionado lo que no es, ahora debemos discutir acerca de lo que sí es. Un experto es una persona que reúne tres características: es práctico, es hábil y es experimentado; su propósito es ofrecer una perspectiva fehaciente sobre algún tema en cuestión. La experiencia es algo que se adquiere con los años, y no es algo que te da la razón de forma automática, ni algo que puedes autonombrarte. En realidad te vuelves experto cuando tu comunidad científica o profesional te asigna el mérito; eso no quiere decir que eres el portador de la verdad, simplemente tienes una perspectiva única y objetiva.Algunos-datos-curiosos-sobre-el-cuerpo-humano

No es lo mismo experto que especialista (ni maestro o doctor), debemos considerar que el camino a la experiencia no es solo mediante la práctica, sino también con la educación académica constante. Hoy en día existen una innumerable cantidad de instituciones acreditadas y no acreditadas que ofrecen  cursos y “certificaciones” en diversos ámbitos de la rehabilitación, y que aseguran a través de historias maravillosas de superación personal y mediante anzuelos viles que sus cursos de mal llamada educación continua te convertirán en tan solo doce horas prácticas en experto en algún ámbito profesional. No estamos diciendo que los cursos no sean válidos o no sean útiles, ni pretendemos ofender; hacia donde vamos es que ante tal oferta de cursos, es imprescindible analizarlos con actitud crítica y objetiva. Es decir, debemos preguntarnos lo siguiente antes de tomar dichos cursos:

1) ¿El curso cuenta con validez oficial? Dicha validez no la da la Institución que la imparte, sino la entidad federal (secretaría, dependencia o ministerio de educación de cada país) o el colegio paciente_neurologico_pequenaoficial de cada profesión.

2) ¿La institución que lo imparte cuenta con registro oficial vigente?

3) ¿El curso impartido cuenta con evidencias que lo sustenten?

4) ¿El contenido del curso es apropiado para las competencias de mi profesión?

5) ¿El personal que lo imparte verdaderamente tiene el conocimiento y la experiencia necesaria?

6) ¿Se publicita el contenido y el personal académico o se publicita mediante la descalificación de competidores y mediante trucos mercadológicos para hacer el mismo más atractivo y ocultar las carencias académicas en que se fundamenta?

Como podrá suponerse, esto no es una encuesta de revista, por lo que no hay un puntaje para seleccionar o no algún curso, pero sí podrá proporcionar herramientas (y evidencias) para tomar la mejor decisión.

Finalmente, es de remarcarse que la experiencia y el conocimiento científico están estrechamente vinculadas con el sentido común y con la humildad académica, un verdadero experto no lo sabe todo, pero está dispuesto a aprenderlo, y no necesita desprestigiar, presumir o hacer alarde de un documento. Es deseo de los autores del presente artículo el motivar al lector para que, con disciplina y dedicación, se convierta en experto de su área; no será un trabajo fácil, ni mucho menos rápido, pero valdrá la pena.

*Debemos mencionar que ninguno de los autores somos expertos en PBE, sólo nos formamos en ella y la practicamos con nuestro mejor esfuerzo, y el MF Institute Academy no existe.

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